ON AIR
MED · 21°C
VOL · 014
ED · MMXXVI
FUTILA · STUDIO · points field №01
move pointer to engage field
014

Orígenes De Casa Futila · Origins De Casa Futila

Antioquia
2025
Arte · Ciudad · Ar-Q
ORIGENES · ARCHIVO VIVO
01INSTALACION
compactacióngesto · espacioarquitectura viva
02EL PROTOTIPO FUTILA
íconoobjeto · culturaprimera forma
03F-ÚTIL AR-Q
arte · ciudadarquitectura útilfusión
04DISPOSITIVO
función · formaartefactomecanismo cultural
05EL BOLSO
objeto portátilcuero · oficiodispositivo
06LA BOLSA
empaquemercancíacontenedor
07LA BOLSA F-ÚTIL
arquitectura · mercancíaempaque obraedición
08PRODUCTO Y/O SERVICIO
artefacto culturalproducto · gestooferta
09F-ÚTIL AR-Q
obra f-útil ar-qarte arquitecturaciudad
10EXPANSIÓN MÉTRICA
cono de luzmedida · espacioexpansión
11REFERENTES
venecia · medellínfenómenoslinaje
12MIS MEMORIAS
pasionesmemoria · archivolágrimas
13INSTAL-ACCION
obra · accióninstalación vivagesto f-útil ar-q

Español

8 de octubre, 2015

Un taller, un martes. PDT1. El profesor Carlos Mesa ... abre la clase hablando de una línea de investigación que viene desarrollando alrededor de Adolf Loos. Habla del Raumplan, del espacio proyectado, del muro espaciado. Habla de las casas que visitó en persona — la Villa Müller en Praga, la Villa Moller en Viena — y una frase aterriza y se queda:

Una arquitectura de la proximidad, no la de la contemplación.

La arquitectura que se vive a flor de piel, no la que se mira de lejos.

En un cuaderno, en tres colores de tinta, subrayo cuatro palabras:

Esto es lo que me interesa.

Dos arquitecturas

Esa tarde se abre una distinción que llevo conmigo desde entonces.

Está el habitar — el acto de morar. Y está la habitación — el lugar donde el morar ocurre. Dos arquitecturas, entonces. No una.

La primera es la arquitectura que todo el mundo llama arquitectura: muros, cuartos, planos, las cosas que se dibujan y se construyen.

La segunda es la que nadie diseña y todo el mundo lleva puesta. Es lo que una se pone en la mañana y se quita en la noche. Pinta, reviste y cambia la primera arquitectura desde adentro.

No son las diseñadas. Cuando las compra y se las pone — se transforma.

Esta es la arquitectura que quiero hacer.

Coreografías del habitar

Si habitar es movimiento, entonces un cuerpo en un espacio es una coreografía. Cada objeto que usamos, que llevamos puesto, que cargamos — cada taza, cada abrigo, cada bolso — es utilería de esa coreografía. No decoración. No mobiliario. Dispositivos: pequeñas máquinas que organizan cómo nos movemos y qué se vuelve posible.

Empiezo a leer sobre el objeto de uso. El texto filosófico con el que estoy trabajando distingue tres clases de objeto: el artístico, el técnico, y el objeto de uso — el tercero, el que vive donde el arte y la técnica se pliegan en lo cotidiano. El objeto de uso está definido a la vez por su funcionalidad técnica y su singularidad estética.

Un bolso, entonces, no es un pequeño lujo. Es un objeto de uso diario que carga, dentro suyo, la coreografía de una vida entera.

Le Corbusier, y la palabra que escojo

Le Corbusier escribe:

Una casa es una máquina para vivir. La casa debe ser el estuche de la vida, la máquina de felicidad.

Escribo la palabra ARTEFACTO en el encabezado de una página y la encierro en un círculo. La sopeso contra ARTIFICIO — donde predomina la elaboración artística sobre la naturalidad — y escojo artefacto. Del latín arte factus: hecho con arte. Cualquier obra manual realizada con un propósito o función técnica específica.

Esa es la palabra para lo que quiero hacer. No artificio. No ejercicio puramente formal. Hecho con arte, hecho para el uso. Un objeto que cabe en la mano.

La lágrima, la cápsula, la ciudad andante

En las últimas páginas del cuaderno, el proyecto ya tiene un nombre escrito en el margen: Patrimonio Ciudad. Proyecto Futila.

Estoy dibujando una ciudad que camina. Andante. Móvil. Fluida. Líquida. Amorfa. Una ciudad que se camufla, que se empaca y se desempaca, que se enrolla y se desenrolla, que duerme y se desconecta, que se moja, llora y suda. Una ciudad de mercancía informal, de cuerpos moviéndose en los mercados, de coreografías dignas de guardarse y de encapsularse.

Cada una de esas coreografías quiere una forma. La forma que dibujo y vuelvo a dibujar es la lágrima — el cono de luz. La tapa y el respiro de la cápsula. La caja que no quiere ser caja.

Caja que se quiere deformar y rebosar de emoción y acción de uso.

Esta es la semilla de FUTILA.

Lo que cada pieza lleva

Cada pieza que hago empieza en aquellas páginas de octubre.

Un bolso FUTILA es un dispositivo — un pequeño aparato portátil donde se resguardan unos usos particulares y desde el cual se generan unas transformaciones.

Es la segunda arquitectura — la que una persona se pone, y por la que se transforma.

Es un artefacto — hecho con arte, hecho para el uso.

Y es una lágrima — un cono de luz, un fragmento de la ciudad andante que se carga al hombro.

Hija de Loos. Heredera de Le Corbusier. Nacida un martes de octubre de 2015 — y hecha, cada vez, a mano.

English

October 8, 2015

A Tuesday studio. PDT1. The professor — Luis Pliego — opens the class talking about a line of research he's been developing around Adolf Loos. He speaks about Raumplan, the projected space, the spaced wall. He talks about the houses he visited in person — Villa Müller in Prague, Villa Moller in Vienna — and a phrase lands and stays:

Una arquitectura de la proximidad, no la de la contemplación.

An architecture of proximity, not of contemplation. The kind you live close to your skin, not the kind you stand back to admire.

In a notebook, in three colors of ink, I underline four words:

Esto es lo que me interesa.

Two architectures

That afternoon a distinction opens up that I've been carrying ever since.

There is el habitar — the act of dwelling. And there is la habitación — the place where dwelling happens. Two architectures, then. Not one.

The first is the architecture everyone calls architecture: walls, rooms, plans, the things that get drawn and built.

The second is the one nobody designs and everyone wears. It's what a person puts on in the morning and takes off at night. It paints, lines, and changes the first architecture from the inside.

No son las diseñadas. Cuando las compra y se las pone — se transforma.
These aren't the designed ones. When a person buys them and puts them on — they are transformed.

This is the architecture I want to make.

Choreographies of dwelling

If dwelling is movement, then a body in a space is a choreography. Every object we use, wear, or carry — every cup, every coat, every bag — is a prop in that choreography. Not decoration. Not furniture. Dispositivos: small machines that organize how we move and what becomes possible.

I begin reading on the objeto de uso — the object of use. The philosophical text I'm working through names three kinds of object: the artistic, the technical, and the object of use — the third one, the one that lives where art and technique fold into the ordinary. The object of use is defined by functionality and aesthetic singularity at once.

A bag, then, is not a small luxury. It's a daily-use object that carries within it the choreography of a whole life.

Le Corbusier, and the word I keep

Le Corbusier writes:

Una casa es una máquina para vivir. La casa debe ser el estuche de la vida, la máquina de felicidad.
A house is a machine for living. A house must be the case, the vessel of life — the machine of happiness.

I write the word ARTEFACTO at the top of a page and circle it. I weigh it against ARTIFICIOartifice, where artistic elaboration overrides the natural — and I choose artefacto. From the Latin arte factus: made with art. Any manual work realized with a specific purpose or technical function.

That is the word for what I want to make. Not artifice. Not pure design exercise. Made with art, made for use. An object you can hold.

La lágrima, la cápsula, la ciudad andante

By the last pages of the notebook, the project has a name in the margin: Patrimonio Ciudad. Proyecto Futila.

I'm sketching a city that walks. Andante. Móvil. Fluida. Líquida. Amorfa. A city that camouflages itself, that packs and unpacks, that rolls and unrolls, that sleeps and disconnects, that gets soaked and cries and sweats. A city of informal commerce, of bodies moving through markets, of choreographies worth saving and worth encapsulating.

Each of those choreographies wants a form. The form I draw and re-draw is la lágrima — the teardrop. The cono de luz. The cap and the breath of the capsule. The box that doesn't want to be a box.

Caja que se quiere deformar y rebosar de emoción y acción de uso.
A box that wants to deform itself and overflow with emotion, and use, and action.

This is the seed of FUTILA.

What every piece carries

Every piece I make begins on those October pages.

A FUTILA bag is a dispositivo — a small, portable apparatus where particular uses are kept and out of which particular transformations begin.

It is the second architecture — the one a person puts on, and is changed by.

It is an artefacto — made with art, made for use.

And it is a lágrima — a teardrop, a cone of light, a fragment of the walking city you carry on your shoulder.

A daughter of Loos. A descendant of Le Corbusier. Born on a Tuesday afternoon in October 2015 — and made, every time, by hand.

MATERIALES · MATERIALSCuero natural · Resina · Latón · Hilo encerado · Tejido estructuralEQUIPO · TEAM

FUTILA Studio · diseño y confección · Medellín · 2015–

Back to archive